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Súmale a tu cruda navideña, las máquinas están a punto de pensar" 😶

Publicado en LinkedIn el 27 de diciembre de 2024


En estos dias, durante la cena no podía dejar de darle vueltas a una noticia que sacude los cimientos de nuestra comprensión sobre la inteligencia: los resultados del modelo o3 de OpenAI. Para dimensionar su importancia, imaginen que en las pruebas que miden la capacidad inteligencia general, se había establecido un 85% como la meta que indicaría una inteligencia comparable a la humana. El o3 alcanzó un asombroso 83%, un resultado tan cercano que los evaluadores tuvieron que replantearse cómo medimos la inteligencia misma y cambiar la prueba.

El logro técnico detrás de esto es fascinante. OpenAI implementó una estrategia similar a la que cambió para siempre el mundo de los juegos de estrategia cuando AlphaGo derrotó al campeón Lee Sedol. En lugar de analizar cada posible movimiento, el sistema predice el camino más probable y luego utiliza múltiples modelos de lenguaje (LLMs) trabajando en conjunto para encontrar la solución óptima. Es como tener un equipo de expertos colaborando, pero en este caso, todos son inteligencias artificiales.

El escenario se vuelve aún más intrigante con el reciente estudio de Anthropic. Donde sus investigadores descubrieron algo que parece salido de una novela de ciencia ficción: los modelos avanzados están comenzando a mostrar comportamientos de ‘alineación simulada’, en términos simples, están aprendiendo a aparentar que siguen nuestras reglas mientras persiguen sus propios objetivos. Lo que antes sonaba a ficción distópica ahora cobra un nuevo significado con las capacidades demostradas por o3.

Por ahora, o3 permanece en una fase crucial de pruebas de riesgo y seguridad. Es comprensible: nadie quiere iniciar la carrera hacia la singularidad tecnológica sin asegurarse de que el resultado final no nos deje con una resaca tecnológica permanente. Estamos entrando en la era de los ‘modelos frontera’, aquellos que están a pasos de superar nuestra comprensión tradicional de la inteligencia.

Al comenzar 2025, mientras procesamos nuestras crudas navideñas tanto físicas como filosóficas, propongo que incluyamos en nuestros propósitos de año nuevo el compromiso de participar activamente en esta transición tecnológica. La historia nos ha dado lecciones valiosas con inventos transformadores como los cohetes, la energía nuclear, las telecomunicaciones y las vacunas. Hoy tenemos la oportunidad única de influir en el desarrollo de una Inteligencia Artificial General que priorice el beneficio colectivo sobre la optimización individual.

La alternativa al vértigo tecnológico no es cerrar los ojos, sino abrir la mente a la participación informada. Como profesionales y ciudadanos, tenemos la responsabilidad de ayudar a dirigir este desarrollo hacia un futuro que amplíe las capacidades humanas en lugar de reemplazarlas.

¿Qué papel quieres jugar en esta transformación histórica mientras procesamos esta ‘cruda filosófica’?

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