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Este fin de semana seguí al conejo blanco y me adentré en la tecnología orgánica.

Publicado en LinkedIn el 10 de junio de 2024


Este fin de semana seguí al conejo blanco y me adentré en la tecnología orgánica. Ya saben, cada cierto tiempo alguien sale con que somos máquinas perfectas, que nuestra ingeniería es divina y todo eso. Fácilmente se puede debatir este argumento con muchos indicadores que muestran que, comparados con las máquinas sintéticas, nuestro proceso evolutivo se queda corto. O bueno, al menos eso pensaba el viernes.

No, no es un post sobre religión; es sobre las increíbles máquinas orgánicas que mantienen la vida como la conocemos. Y es que lo entiendo, cuando pienso en una máquina orgánica compleja, el cerebro, celoso por mantener su protagonismo, quiere destacar. Pero tiene razón de estar frustrado, porque este fin de semana aprendí sobre la ATP sintasa.

En pocas palabras, la forma en la que nuestras células obtienen su energía es usando una pequeña turbina biológica. La ATP sintasa es una enzima que actúa como una mini-turbina generadora en nuestras células, transformando ADP y fosfato inorgánico en ATP, la moneda de energía de la célula. Este proceso es impulsado por un flujo de protones a través de una membrana, parecido a cómo un dinamo de bicicleta genera electricidad a partir del movimiento. No sólo las similitudes son impresionantes, sino que las representaciones 3D realmente muestran cómo, mientras más entendemos la tecnología, más vemos que ésta también se representa de manera natural mediante la evolución.

Tal es el caso del grillo Issus coleoptratus, que ha evolucionado una serie de engranajes dignos de la Revolución Industrial para sincronizar sus patas y poder brincar entre las ramas. Honestamente, me rompió varios paradigmas. Aunque mi fe sigue intacta y fuerte, me hizo divagar en cosas como los límites de nuestro entendimiento y cómo nuestro rápido avance puede simplemente replicar lo que el universo descifró durante millones de años.

Por cierto, ¿sabían que la mitocondria la tomamos prestada de una bacteria? Sin ella, la vida no existiría como la conocemos. ¿Qué opinan? ¿Somos máquinas orgánicas?

Para el domingo, había cambiado mi paradigma, sumando un número importante de casos de máquinas orgánicas y similitudes entre la naturaleza y la tecnología. Pero ya es lunes, el divague debe terminar para enfocarnos en lo que sigue.

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