El Tesoro de Estados Unidos acaba de lanzar una iniciativa con reguladores e instituciones financieras donde el secretario Bessent dijo algo que debería cambiar la conversación en cualquier sala de juntas: “Estamos moviendo la regulación de una postura de restricción a una que reconoce que NO adoptar tecnología que mejora la productividad es en sí un riesgo.”
El regulador financiero más importante del mundo ya no ve la adopción de IA como el riesgo. Ve la NO adopción como el riesgo.
Esto importa porque durante años, la posición “prudente” en muchas empresas fue esperar. Dejar que otros experimenten. Ver cómo se asienta el polvo. Esa postura tenía sentido cuando la regulación apuntaba hacia la restricción. Hoy el regulador te está diciendo que quedarte quieto es lo que pone en peligro tu negocio.
Recuerdo que en una sesión con directivos de una empresa financiera en CDMX, el CFO me dijo: “Nosotros preferimos ser conservadores con la IA.” Le pregunté qué significaba eso en la práctica. “No hacer nada todavía.” Le respondí que entendía su decisión, pero estábamos en un momento pivotal. Había una ventaja clara de ser pionero.
El riesgo no se resuelve simplemente comprando herramientas. Un estudio reciente de Diligent muestra que 67% de líderes aumentaron su inversión en IA en el último año, pero más de la mitad ni siquiera tiene un inventario de los sistemas de IA que corren en su empresa. Y en agosto de este año entra en vigor la enforcement completa del EU AI Act para sistemas de alto riesgo, con multas de hasta 7% del revenue global. Invertir sin gobernar no es exponerse.
La posición responsable hoy no es esperar ni acelerar sin estructura. Es adoptar ordenadamente, con gobernanza y responsabilidad.
¿Cuánto más vas a esperar para sacar la IA de tu lista de proyectos a futuro?
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